El pasado 10 de octubre, Amanda Todd, una joven canadiense de 15 años fue encontrada muerta. Un mes antes había subido un video en Youtube en el que contaba su historia: llevaba años siendo víctima de acoso, ciberacoso y sextorsión.
En el video no deja ver su cara,
solamente muestra unas tarjetas con mensajes escritos. A lo largo de
casi 9 minutos, confiesa que estando en séptimo grado empezó a usar la
cámara web para comunicarse con algunos amigos virtuales. En una de esas
conversaciones envió una foto suya en la que estaba desnuda.
Un año después, uno de esos “amigos
virtuales”, cuya identidad real desconocía, la contactó por Facebook con
el fin de sextorsionarla. Le pidió que se desnudara nuevamente o de lo
contrario, publicaría la foto que él tenía de ella. Al cabo de un
tiempo, la foto fue enviada a todos los contactos de Amanda,
ocasionándole depresión, frustración, ansiedad y mucho miedo. Pasado un
año, la situación empeoró. El acosador creó una página en Facebook a la
cual invitó a todos los amigos de Amanda; una foto suya, desnuda, era la
foto de perfil.
Con el deseo de empezar de nuevo se
cambió de colegios y de ciudades en varias ocasiones. Sin embargo, el
acoso continuó. En el penúltimo colegio en el que estuvo, sus compañeros
iniciaron un nuevo acoso que incluyó agresiones físicas y psicológicas,
y que con el paso de los días se trasladó a Internet.
Una foto y el acoso de sus compañeros
fueron los causantes del suicidio de Amanda. Por eso, En TIC Confío te
invita a que pienses dos veces antes de acceder a mostrarte o enviar
fotos tuyas en la web. Recuerda que tienes el poder de decidir si lo
quieres hacer o no, y si decides hacerlo, no quitarte la ropa es una muy
buena opción. Entre menos te expongas, menos vulnerable estarás.
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